domingo , 24 septiembre 2017

Relato Gay: Se arma un Trío después de las clases de natación

Hola, soy Cristóbal.
Tengo 20 años.
Soy muy delgado, pero también soy bajo de estatura (1.72), pelo y ojos castaños y tez muy clara.
Mi verga es de tamaño promedio (13 cm).
Me gusta ser penetrado, pero me encantan que me la chupen, pero este relato será como los dos hombres más codiciados no sólo me hicieron su puta, sino también, terminaron en una relación (aunque sea puramente sexual) de tres.
Todo comenzó en mi penúltimo año de escuela.
Era muchacho nuevo, ya que me habían expulsado de mi anterior escuela.
Entre sumamente apático y callado.
Pocas personas se acercaban a mi y aun así las rechazaba simultáneamente.
Una de las cosas que hizo que mis padres eligieran ese colegio (el cual era muy estricto) era que impartían clases de natación.
Siempre supe que era homosexual, pero nunca me interiorice de aquello.

Era un curso de catorce hombres y quince mujeres.
El tiempo me enseñó que no debo prejuzgar a las personas, ya que de a poco me hice muchos amigos, pero dos muchachos (los cuales eran los cassanova de la escuela) me dejan babeando.
El primero se llamaba Nicolas, un rubio de ojos azules, con un cuerpo fibroso y marcado, alto, de como 1.
84, la tez la tenía blanca, de ese blanco delicado (y no pálida como mi piel).
Creo que tenía ascendencia alemana o algo así, la verdad nunca me intereso eso.
Su trasero hacía babear a cualquiera y sus manos muy grandes con dedos gruesos, pero a la vez delicados.
El segundo era Samuel un morenazo como cuatro cm más grandes que yo.
Sus ojos eran de ámbar y su cabello castaño, era delgado pero muy fibroso.

Un día de invierno fuimos pocos hombres, eramos siete.
y el profe nos hizo la clase de natación a los presentes.
había dos duchas, por una extraña razón Nicolas y Samuel siempre acaparaban uno de los dos vestidores y se encerraban, mientras los demás siempre se quedaban en el vestidor más grande.
Ese día había llegado atrasado a natación y me cambie en el vestidor de los don Juanes.
El traje de baño de la escuela era relativamente apretado y corto.
Obviamente si tienes un cuerpo o pierna que mostrar era lo mejor, pero para aquellos que no tenía ni el trasero ni las piernas era un bochorno.

Nos metimos al agua y lo primero que debíamos hacer (aparte de calentar) era rescatar a una persona y el profe eligió las parejas.
Para mi suerte me tocó con Nicolas.
El ejercicio consistía que dejar a t compañero ahogándose al otro lado de la piscina e irlo a buscar.
Yo tenia que hacer la victima.
Cuando empezamos (y como yo no hablaba mucho), Nicolas me toma la cabeza y me dice:

-Ya muchacho, quiero harto drama, tengo que ser el mejor
Yo sólo asentí.

Empezó el ejercicio y me tomo de pecho y me derretí.
Su brazo musculoso pasaba por mi pecho y mi espalda tocaba su abdomen marcado y duro.
Y en eso se me para la verga, tanto que empezó a tirar el traje de baño, muy cerco de donde tenía su mano y se dio cuenta.
Fue cuando me tenía que sacar de la piscina y me pregunto:

-¿La tienes parada?
Me sonroje de inmediato y le conteste: -Si, pero no le digas a nadie.

Me miró con cara de lujuria y dijo: -Ya, pero me debes un favor.

Al instante después le fue a decir a Samuel algo, y ambos me quedaron mirando con deseo.

Se acabo la clase y nos fuimos a los vestidores.
Siempre estaban húmedos y frío, y me tuve que ir obligado al vestidor “reservado”.
Entró, empiezo a sacar mi toalla, y en ello entra Samuel y me empieza a hablar:

-Y dime ¿Te gusto la clase?
-La verdad me gusta natación-
-¿Por qué será?- Respondiendo muy sarcásticamente.
– Yo que tú mejor guardo a toalla, porque aun nos queda harto por acá.

No entendí muy bien lo que me quizó decir, hasta que veo a Nicolas entrando.

-Ya, es hora de pagar tu favor.

Es cuando me toma del cuello me da un beso que me hizo sentir algo que jamás había sentido, placer, pero de ese que te carcome los hueso, mientras Samuel me manoseaba todo el abdomen.

-Así que te gustan las vergas.
Aquí tienes dos- Me dijo Samuel susurrándome al oído.

Sentí vergüenza, pero a la vez una gran erección.
Después de susurrarme me arrebata mi cara y mis labios que estaban siendo mordió por la carnosa boca de Nicolas para empezar a besarme con sus delgados labios.
Sentía sus manos tocando todo mi pecho y sus besos que me volvían más sumiso.
Ambos sabían lo que quería, y me iban a obligar a tenerlo, quería ser la puta de ambos.
Me besaban como nadie me daban un profundo beso y luego me mordían el labio inferior.
Me tocaban el entrepiernas por encima del húmedo traje de baño y ellos se levantaba el traje de baño exponiendo sus carnosas piernas.
De a poco empece a sentir el liquido preseminal.

-Ahora si te haremos nuestra putita-Dijo Nicolas- ¿eso es lo que quieres?
-Besa nuestros abdomenes, baja con esa lengua de puta.

Empece a baja por sus cuellos compartidos y a besar sus pechos duros, sobre todo el de Nicolas.
Todo mientras ellos se besaban.
Se bajaron sus trajes de baños y saltaron dos grandes vergas.
La de Nicolas era con la mía, pero la de Samuel, que verga más hermosa de 20 cm.
Nicolas fue el primero que me tomo de la nunca me empujo de un puro empujo me la traje, la limpie y empece a besarla.
Ambos bajaron la mirada y mientras Nicolas me penetraba por la boca, Samuel empezó a pajearse, me caía todo el liquido en el pelo y fue cuando tomo mi cabeza y empezo a abofetearme con su verga en mis mejillas.
Fue cuando no aguante y empece a pajearme con el traje de baño.

Reaccionaron muy violento< y me dijeron:- No te pajeas, Nosotros lo haremos por ti.

Y en eso me trato la verga de Samuel a punto de darme arqueadas, pero a la vez no podía sacármela de la boca.
Besar esas vergas mientras las pajeaba era maravilloso.
Pero no sólo querían una chupada.
Deseaban penetrar.

Cuando me pusieron en la banca de vestido me hicieron sentarme en cuatro y primero se ganó Samuel atrás, me saco el traje de baño, y empezó hacía círculos con su verga en mi hoyo, mientra que Nicolas se gano delate mio y me así lamerle, besarle y tragarme toda la verga.
Fue cuando en eso se puso un condón y empezó lentamente a meterme su verga de 20 cm.
En un principio dolió, pero cuando me metió toda su verga todo se convirtió en placer, trataba de gritar, pero Nicolas no me dejaba, y fue cuando ya estaba tan metido en el place que decidieron cambiar.

Nicolas hizo algo diferente.
Me limpio bien en ano y me penetro sin condón.
entró demasiado rápido, ya que ya estaba dilatado.

Ambos gritaban, pero yo no podía gritar.
me golpeaban cada vez que gemía de placer.
Nicolas cada vez empezo más y más rápido, metía y sacaba, ya iba a ocurrir lo inevitable.
Mientras que Samuel le tragaba toda la paja.

Y fue cuando Nicolas se vino dentro mio, ocho chorros de semen, y cada uno me acerca mas al cielo.
Esa fue una de las sensaciones más maravillosas que he sentido, fue un viaje al espacio.
Y en eso tenía que lidiar con la verga de Samuel en mi cara, cuando también se vino en mi cada y pare de su pecho.
Estos fueron seis y como buena puta, me trague todo el semen.
Ahora estaban los dos contentos, pero yo quería estallar, mi verga estaba inflamada.
Y al verme tan excitado, Nicolas me dice:

-No creas que nos hemos olvidado de ti.

Me acostaron en el piso, frío y húmedo y ambos se acostaron a mi lado.
Me volvieron a manosear y tocar mi entrepiernas y Samuel toma mi verga y la empieza a jalar con pasión.

-Ahora gime todo lo que quieras.
– Me dijo Samuel.

Mientras me masturbaban, me besaban .
Yo los tocaba y fue cuando Nicolas decidió terminar de pajearme.
Bajo y me masturbo tanto que solté litros y litros y litros de leche.
Nos quedamos tirados en un piso mientras nos besábamos y con sus dedos hacían comerme todo mi semen, Cuando nos dimos el animo, fuimos los tres a la ducha y nos limpiamos mientras podía sentir el roce.
Me pegaban en cada cachete.

Se nos fue la noción del tiempo y la escuela iba a cerrar.
Lo cierto es que cuando nos despedimos en la ducha con un beso de tres sabíamos que no era el fin de nada, sino el inicio de algo más que ninguno de los tres se había atrevido a aceptar.

Historia narrada y publicada en SexoSinTabues

-

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *